La línea de Living Labs echa a andar: tres municipios del litoral se ofrecen como entorno de prueba

La línea de Living Labs era, hasta ahora, una declaración de intenciones: convertir el territorio en un laboratorio donde probar soluciones en condiciones reales, con usuarios reales, antes de que nadie firme una compra.

Tres municipios del litoral se han ofrecido como primeros entornos. Ninguno aporta financiación: aportan algo más difícil de conseguir, que es permiso, acceso y paciencia.

Qué se va a poder probar

  • Un paseo marítimo con estacionalidad extrema, para medir flujos de personas y ensayar señalización dinámica.
  • Un casco histórico con conflicto entre carga y descarga, residentes y visitantes, donde probar ventanas de acceso gestionadas digitalmente.
  • Una playa con vigilancia estacional, para ensayar sensórica de calidad del agua y alertas al usuario en tiempo real.

El compromiso de la agrupación con los ayuntamientos es explícito en dos puntos. Primero: ninguna prueba se instala sin una hipótesis escrita y una fecha de retirada. Segundo: los datos generados en el espacio público son del municipio, y la prueba termina con un informe legible por alguien que no sea ingeniero.

Las primeras pruebas se planificarán fuera de temporada alta, por una razón práctica: en agosto nadie tiene tiempo de acompañar un piloto.